Cariño eterno a la Scaloneta

Yo sí me acuerdo de los segundos

La Selección Argentina cayó en la final de la Copa del Mundo ante España y Messi dio su última gran función en una jornada con sabor a fin de ciclo. Pase lo que pase, este equipo ya quedó en la historia.

“¿Vos sabés quién llegó a América después de Colón? Yo no. Del segundo no se acuerda nadie”. Se puede escribir un libro entero solo con citas célebres del gran Carlos Salvador Bilardo. Pero, entre todas sus frases, las que resumen la exigencia del exitismo exacerbado están entre las más populares. “Ser primero no es lo importante, es lo único”, remata aquella icónica declaración.

Si uno no tiene la posibilidad de averiguar a través de su motor de búsqueda online de confianza, difícilmente pueda recitar de memoria quién llegó a América después de Cristóbal Colón. En eso, no se equivocaba el “Doctor”. Esa filosofía para entender el fútbol y la vida lo llevó a ser el segundo entrenador campeón del mundo con la Selección Argentina.

Pero la vida y el fútbol entienden de contextos. Y hay ocasiones en que, simplemente, la gente sí se va a acordar del segundo. Y que ser primero es importante, pero no lo único.

La cita de Bilardo no se ajusta a un ciclo que acaba de finalizar y cuyo esplendor duró exactamente cinco años. Porque sí, la Selección Argentina dirigida por Lionel Scaloni terminó segunda en la Copa del Mundo 2026, pero, como dijo el propio Scaloni: “Yo sí me acuerdo de los segundos”.

La “Scaloneta” cayó 0-1 en la final contra España, que levantó su segunda Copa del Mundo. En lo deportivo, Argentina estuvo lejos de su mejor versión. La “Roja” fue ampliamente superior y, de no ser por Emiliano Martínez, los españoles habrían ganado en tiempo regular. Pero el “Dibu” tuvo una gran tarde, España no estuvo fina de cara al arco, y ambos seleccionados fueron al tiempo suplementario.

Incluso con uno menos por la expulsión de Enzo Fernández, Argentina resistió el primer tiempo extra con el marcador 0-0. La sensación era que, si la “Scaloneta” lograba llegar a los penales, tenía todas las de ganar. Esto se puede decir con el diario del lunes porque, en el momento, pocos eran capaces de animarse a decirlo.

Pero al minuto de juego del segundo tiempo extra, la ilusión de 46 millones de argentinos se derrumbó. Ferrán Torres remató de primera una pelota que bajó Nico Williams tras un centro de Pedro Porro. El zurdazo de Torres se metió justo por debajo del travesaño, sin chances para el “Dibu”. Argentina empujó, pero el milagro no llegó, y España se consagró campeona de la Copa del Mundo.

Este domingo se completaron varios ciclos. Por un lado, la “Albiceleste” perdió un encuentro de eliminación directa por primera vez en siete años. Por otro lado, fue el último partido en Mundiales de Nicolás Otamendi y, probablemente, de varios históricos más. El “Dibu” Martínez y Tagliafico llegarán a la Copa del Mundo 2030 con 37 años, De Paul y Paredes con 36 y Lo Celso con 34, por solo mencionar algunos.

Gracias por todo Leo

Pero el ciclo más importante que se cerró es el que más hace emocionar a todo el pueblo argentino. Fue el último Mundial de Lionel Messi, considerado por una abrumadora mayoría como el mejor futbolista de todos los tiempos. El rosarino cerró su historia con la Selección Argentina en Copas del Mundo. Y, en su sexta cita mundialista, pudo despedirse en cancha y con el silbatazo final del último partido del campeonato. Que no es poca cosa.

El capitán argentino también soltó lágrimas en Catar, tras el tercer título Mundial de la Selección Argentina. Y sí hubo lágrimas en Estados Unidos, pero esta vez no fueron de alegría. Como pocas veces se lo vio, Messi se mostró fuertemente emocionado, pero esta vez de tristeza por la final perdida. O quizás de nostalgia por lo que terminó. Solo él sabe bien qué sentía en ese momento.

A su vez, nadie puede explicar con certeza qué tenía en la cabeza la persona que escribió el guión de la carrera de Messi. De ser injustamente resistido y anunciar un tempranero retiro, a encontrar su mejor versión en la “Albiceleste” en la etapa tardía de su carrera. De llegar a su cumpleaños número 34 sin títulos con la Selección Mayor, a quedar al borde de un bicampeonato Mundial.

Quien les escribe es igualmente escéptico del destino como fiel creyente de las narrativas. En esta aparente contradicción, durante la final convivían en simultáneo dos factores perfectamente opuestos. Por un lado, el análisis deportivo objetivo, que mostraba a una España como amplia dominadora del juego. Por decantación, el gol del título para la “Roja” debía llegar en cualquier momento, que fue lo que finalmente ocurrió.

Pero había una narrativa que parecía perfecta y que hubiese sido un broche de oro inmejorable. Cuando uno veía al reloj avanzar y la posibilidad de llegar a los penales tan cercana, hasta el menos crédulo podía sentir que podía darse de esa manera. Que Messi (y toda la “Scaloneta”) podía ser bicampeón del mundo con todo el contexto deportivo en contra. En defensa de uno, ese guión acompañó en varios pasajes de este Mundial, con el histórico triunfo ante Inglaterra como el punto máximo.

Si analizamos la carrera en Mundiales de ese crack rosarino de 1.70 metros, se podría decir que este fue un final agridulce. Debió lucharla como pocos y, cuando menos lo esperaba el mundo del fútbol, logró alcanzar la gloria en Catar. Parecía que no llegaría al 2026, o que iba a ser simplemente un paseo de despedida. Pero volvió a cargarse al hombro una Selección y, con 39 años, fue uno de los tres mejores jugadores de esta Copa del Mundo.

Quizás, el final “canónico” de esta película fue en la semifinal contra Inglaterra. El famoso “final feliz” del cine bien podría haber sido ahí mismo. Pero, en este plano, los finales felices no siempre existen. Aunque también depende de qué perspectiva decida adoptar cada uno.

Sería extremadamente injusto quedarse solamente con la última imagen. Que el recuerdo sea el de Messi dejando correr las lágrimas de frente al público argentino, minutos después de perder la última gran final de su carrera. Semejante recorrido que comenzó hace más de dos décadas no merece ser recordado de esa manera.

Incluso, de entre las mil y una maneras positivas que se pueden rememorar la carrera (aún en actividad) de Messi, quizás una de las mejores sea la de, justamente, el Mundial 2026. Lionel hizo un triplete en el debut ante Argelia, dos goles en la segunda fecha contra Austria, y marcó un tanto en el cierre de la fase de grupos ante Jordania.

En los 16vos de final inventó una obra de arte para marcarle a Cabo Verde. Cuando más se lo necesitaba, el rosarino apareció ante Egipto para darle el empate parcial a Argentina. En ese momento era difícil reconocerlo pero, a la postre, el tanto a los egipcios fue el último tanto de Messi en Mundiales. El último de sus 21 gritos en Copas del Mundo, para ser por unos días el máximo goleador de la historia de la competencia (hasta que Kylian Mbappe lo superó por uno).

El aporte del capitán argentino no terminó con el gol a Egipto. Messi envió el centro para el gol de Alexis Mac Allister en los cuartos de final, ante Suiza. Y luego, en semifinales, le mostró al mundo su última gran frotada de lámpara.

Con Argentina perdiendo 0-1 a los 40 minutos del segundo tiempo, Lionel dio la asistencia en el gol de Enzo Fernández para empatar parcialmente. Y en tiempo de descuento, a sus 39 años, desbordó como en su juventud para enviar un centro perfecto al área chica con su pierna derecha. El centro perfecto de Messi cayó en la cabeza de Lautaro Martínez, que marcó el 2-1 definitivo para darle a la “Albiceleste” un triunfo que, con el tiempo, se convertirá indudablemente en algo legendario.

Sin dudas que es mucho más justo recordar a Messi de esa manera. Como un crack que, con casi cuatro décadas, lideró a Argentina a su tercera final en los últimos cuatro Mundiales. El final pudo no haber sido el mejor, pero la trama fue inmejorable. No es fácil verlo ahora, pero el tiempo todo lo cura. Y, cuando esta herida termine de cerrar, el futbolero recordará al capitán argentino de esta manera. Como su impresionante carrera lo merece.

Que haya “Scaloneta” para rato

“No sé si voy a poder hacer algo tan grande como esto. Es justo que me pueda tomar este tiempo y pensarlo. Para seguir se necesitan un montón de cosas. Resetearse, que se vuelva a formar un equipo como este, que difícilmente se vuelva a formar. Me duele en el alma, lo siento”.

Quien dijo esas declaraciones fue nadie menos que Lionel Scaloni minutos después de perder la final ante España. En realidad, no llegó a terminar de pedir perdón, ya que su voz estaba quebrada. Emocionado y entre lágrimas, se retiró de la conferencia de prensa.

Son palabras que, apartadas del contexto en que se dijeron, suenan a una inexorable despedida. Pero una gran parte de los argentinos prefieren aferrarse a algo. A que su adiós no haya sido tan certero, a un cambio de opinión, o a que la ilusión se renueve. Porque ya es difícil imaginarse una Selección Argentina sin Scaloni a la cabeza.

Al mismo tiempo, el entrenador aclaró que cumplirá su contrato hasta diciembre. Y que, después de eso, “se verá”. Lo positivo es que Scaloni no tomará una decisión en caliente. Si considera que es el momento de cerrar esta etapa, tendrá tiempo de sobra para reflexionarlo.

Quizás, no es lo más adecuado hacer un balance en este momento. Porque, justamente, no hay una salida confirmada. Más allá de que sus palabras sonaron a despedida, Scaloni sigue siendo el DT de la Selección Argentina. Y lo seguirá siendo hasta diciembre.

Pero, si este fue el final, el camino fue increíble. Bicampeón de Copa América, llegando a semifinales en su primer torneo dirigido con la “Albiceleste”. Campeón de la Finalissima con goleada incluída ante Italia, vigente ganador en ese entonces de la Eurocopa. Y campeón en Catar 2022, la tercera estrella argentina en una Copa del Mundo. E imposible dejar afuera este Mundial, uno de los más emocionantes que le haya tocado vivir a un argentino.

Un Mundial imposible de olvidar

Con el tiempo, la actuación de la Selección Argentina en la Copa del Mundo 2026 tomará cada vez más reconocimiento. Es casi imposible encontrar un antecedente de un seleccionado que haya vivido algo parecido a lo que vivió la “Albiceleste” en este Mundial. Incluso, quizás el precedente más similar sea la propia Argentina en 1990.

Argentina también llegó al Mundial 1990 como la vigente campeona del mundo. El equipo de Bilardo también se vio muy cerca de la eliminación en más de una ocasión. Y esa “Albiceleste” también eliminó a países con los que mantiene una histórica rivalidad.

Aunque la principal diferencia entre ambas campañas es que aquella Argentina tenía a las series de penales como su aliado. Y la “Scaloneta” en 2026 vivió emociones similares, pero con los goles agónicos.

Todo comenzó en los 16vos de final, cuando la sorprendente Cabo Verde puso contra las cuerdas a los dirigidos por Scaloni. Sin embargo, el tanto de Cristian Romero (que también puede ser considerado como gol en contra de Diney Borges) le dio la clasificación a la “Albiceleste” a los 21 minutos del tiempo extra.

El milagro más grande llegó en octavos de final. Egipto derrotaba 2-0 a la Selección Argentina, a diez minutos del final. Es el momento en que muchos hinchas deciden apagar la televisión y entregarse a la eliminación. Pero esta Argentina no sabe lo que es entregarse.

El “Cuti” Romero descontó a los 79’ y, cuatro minutos después, Messi marcó su último gol en una Copa del Mundo. En el segundo minuto de descuento, Enzo Fernández anotó el 3-2 definitivo para que Argentina concrete una remontada histórica.

Luego, en los cuartos de final, Argentina tenía la ventaja ante Suiza. La “Albiceleste” ganaba con gol de Alexis Mac Allister, pero Dan Ndoye marcó el empate promediando el segundo tiempo y complicó la clasificación argentina. La insólita expulsión de Breel Embolo le dio impulso a la “Scaloneta” para buscar el triunfo en el tiempo extra.

Cuando se jugaban 7 minutos del segundo tiempo extra, Julián Álvarez marcó un gol de antología para destrabar el partido y darle la ventaja nuevamente a Argentina. Y, en la última jugada, Lautaro Martínez decretó el 3-1 definitivo para que la “Scaloneta” juegue una nueva semifinal.

La semifinal fue el partido que ningún argentino olvidará. Del otro lado estaba Inglaterra, con todo lo que eso representaba. Y los ingleses se adelantaron en el inicio del segundo tiempo, con gol de Anthony Gordon. Argentina fue ampliamente superior durante todo el complemento, pero tiros al palo y atajadas del arquero rival privaban a la “Scaloneta” del empate.

Pero, nuevamente, Argentina sacó ese fuego sagrado en los minutos finales. Cuando se jugaban 85’, Enzo Fernández empató el partido con un potente derechazo. Y, en el segundo minuto de descuento, Lautaro Martínez cabeceó un centro de Lionel Messi para que los argentinos festejen uno de los goles más gritados en la historia del país.

Argentina avanzó a la final. La resolución de la historia es la que, lamentablemente, todos conocemos. Pero la derrota contra España no puede opacar el sinfín de emociones que entregó la “Scaloneta” en estas cinco semanas. Será extremadamente difícil que se repita un Mundial como este para los argentinos. Se terminó una Copa del Mundo que quedará en la historia de todos los que la presenciamos. Y, con el tiempo, a este Mundial lo recordaremos con una nostalgia incluso bella. Porque, como se dijo el “otro” Lionel: “Yo sí me acuerdo de los segundos”.

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