Arquitectura y desarrollo urbano
Todo está en los detalles
Con más de tres décadas de trayectoria, el arquitecto Daniel Marconetto es sin dudas uno de los referentes más destacados del desarrollo urbano de Río Cuarto. En diálogo con Otro Punto, el profesional habló sobre los orígenes de la empresa que fundó, la visión que guía cada uno de sus proyectos y destacó el potencial que tiene la ciudad.
Fotos: Santiago Mellano
Nos acercamos con Otro Punto a las oficinas de Marconetto, Empresa de Arquitectura. Ubicada en la esquina de Cabrera y Moreno. Ingresar a ese lugar transmite una sensación de paz y tranquilidad, difícil de describir. En la oficina se puede observar: orden, prolijidad y que todo está sumamente pensando. Colores cálidos y ambientes con luz natural. Todo esto que se observa en su empresa es algo que tras conversar con Daniel, cobra todo el sentido ya que él se reconoce como una persona muy perfeccionista y como alguien que siempre está pensando en cada detalle.
– Empecemos por el inicio, ¿cómo fue que empezaste a estudiar Arquitectura? ¿Por qué elegiste esta profesión?
–En realidad, mi padre siempre quiso ser ingeniero civil. A él le gustaba mucho la parte técnica. Yo fui a un colegio técnico industrial, al mismo que había ido mi papá, y eso también me llevó a tener un perfil orientado a la parte técnica. De arquitectura sabía muy poco. Tenía alguna referencia, pero en ese momento no estaba tan desarrollado todo esto de la parte vocacional. Me anoté en Arquitectura porque veía que podía ser lo que me interesaba. El solo hecho de irme a Córdoba a estudiar me hizo ver el sacrificio que era para mis padres que yo pudiera hacerlo. Eso me generó una cuota de compromiso muy grande. Mi objetivo era recibirme lo antes posible por agradecimiento a ellos también. Siempre agradezco a mis padres porque fueron mi pilar y quienes realmente me dieron la posibilidad del estudio.
–Y al recibirte, volviste a Río Cuarto?
–Sí. Nunca dudé de eso. Vivía con seis chicos más, cuatro de nosotros estudiábamos Arquitectura y muchos después se fueron a Europa. En ese momento había mucha demanda de profesionales argentinos. Pero yo nunca me imaginé despegarme de mi familia, de mis amigos y de mi cultura. Tenía muchas ganas de crecer profesional y económicamente, pero primero estaba quedarme acá. Hoy sigo pensando que quedarme fue un acierto.
Aunque asegura que cuando eligió la carrera conocía muy poco sobre la profesión, con el paso de los años fue construyendo una forma muy personal de ejercerla. El compromiso con el trabajo, el perfeccionismo y la importancia de cumplir con la palabra aparecen durante toda la entrevista y terminan definiendo su manera de trabajar.


–¿Cómo surgió crear Marconetto Empresa de Arquitectura?, ¿cómo inicia todo?
–Nosotros veníamos de una empresa con un socio, Marconetto Márquez SRL. En 2004, de común acuerdo nos dividimos. Ahí es cuando se forma Marconetto Empresa de Arquitectura. Ya veníamos haciendo edificios en altura y continuamos con eso. Nuestra principal obra, nuestro emblema, fueron los edificios en altura. También hicimos comercios y viviendas, pero el fuerte siempre fueron los edificios. Con el paso del tiempo, la empresa comenzó a incorporar proyectos que fueron ampliando su perfil. Uno de ellos fue Bosque Chico, un desarrollo que creo que fue un antes y un después para la empresa porque nos identificó como marca. Fue el primer condominio en altura que se hizo en Río Cuarto en esa escala y en un lugar muy emblemático.
Después, cuenta Marconetto, llegaron los desarrollos urbanos. El Reparo, en sus distintas etapas; La Angelita, junto a San Esteban y Cielos del Oeste; y actualmente Estancia Vicentina, sobre calle Perón, forman parte de esa evolución que fue llevando a la empresa más allá de los edificios en altura.
–¿Qué características tienen sus desarrollos?
–Creo que el eje fundamental y nuestro fuerte es la palabra y cumplir con el cliente. Nuestra mayor satisfacción es esa. Ese es un poco el norte de nuestra empresa. Después, obviamente, la empresa tiene que funcionar y ser rentable, pero básicamente es eso. Buscamos que esa persona que nos compró quede satisfecha y que terminemos con una cierta amistad o, por lo menos, con la satisfacción de encontrarnos disfrutando de esos espacios.
A esa filosofía se sumó en los últimos años una nueva propuesta: las viviendas unifamiliares llave en mano. El arquitecto explicó que durante mucho tiempo ese tipo de obras se realizaban como algo excepcional para clientes específicos, pero que decidieron convertirlas en una línea de trabajo estable al detectar una demanda creciente.
– ¿Cómo son las viviendas unifamiliares llave en mano?
Son viviendas para una sola familia. Nosotros brindamos una solución integral. Cuando alguien piensa en hacerse una casa tiene que contratar un arquitecto, alguien que administre la obra, ver cómo compra los materiales y nunca sabe cuánto le va a terminar costando. Nosotros tratamos de dar una solución integral a todo ese problema. El sistema parte de una serie de tipologías ya desarrolladas por el equipo técnico de la empresa. Esos modelos pueden modificarse para adaptarse a cada familia, aunque mantienen una base común que, según el arquitecto, permite optimizar la construcción y garantizar la calidad del resultado. Nosotros te la damos absolutamente terminada. Desde el ingreso hasta el cerco perimetral, la nivelación, el sembrado del césped, la iluminación y todas las terminaciones. Ya no tenés que pensar absolutamente en nada.
El paisajismo y los espacios comunes también forman parte del concepto que la empresa busca desarrollar en sus barrios. Para Marconetto, no alcanza con urbanizar un terreno; también es necesario generar lugares donde las personas puedan encontrarse y disfrutar, sin que eso implique costos excesivos para quienes viven allí.

–También está esto del espacio verde y el paisajismo que empiezan a incorporar. ¿Cómo surge y qué genera en el cliente?
–Cuando hacemos un desarrollo urbano creemos mucho en este tipo de barrios. Nosotros usamos barrios híbridos, que son barrios abiertos con espacios comunes de recreación y equipamiento. Tratamos de que esos espacios sean realmente vivibles y que tengan un mantenimiento de bajos recursos, porque también a la gente le pesan mucho las expensas.
–¿Cómo se equilibra la rentabilidad y la calidad de los espacios?
–Es un desafío. Y más en estos momentos donde está todo muy ajustado. Cuando alguien compra una vivienda o un terreno está destinando su futuro a ese lugar. Entonces tratamos de buscar un equilibrio entre el costo y la satisfacción de lo que va a ser su lugar en el mundo. Quizás nuestros productos no son los más económicos, sino el equilibrio mejor logrado.

–¿Qué sentís cuando ves que tantas familias están felices con sus casas?
–Es lindo, pero me cuesta disfrutar porque soy muy perfeccionista. Siempre estoy pensando en el detalle.Yo siempre digo que, si no fuera arquitecto y tuviera por ejemplo que trabajar en un kiosco, sé que haría lo mejor posible y tendría el mejor kiosco de Río Cuarto. Soy un convencido de que lo importante es hacer bien las cosas.
La conversación con Daniel Marconetto también se enfoca en un tema más amplio: el crecimiento de Río Cuarto. Desde su experiencia como arquitecto y desarrollista, sostiene que la ciudad tiene un enorme potencial.
–¿Cómo ves la ciudad en general en cuanto a lo urbanístico, al desarrollo?
– Creo que podría estar mucho mejor y me hago responsable también de eso. Porque podría haber una visión más integral de todo el equipo técnico que tenemos en Río Cuarto para ayudar al municipio de turno a proyectar la ciudad a futuro. Río Cuarto es una ciudad estratégica muy importante. Tiene un potencial muy grande.

–¿Algún sueño que te gustaría cumplir?
–Me gustaría dedicarme un poco a la docencia. También formar parte de equipos interdisciplinarios para ayudar al crecimiento de la ciudad desde la experiencia que fui recogiendo todos estos años. Y, por supuesto, que la empresa siga funcionando durante muchos años más a través de mis hijos.
Antes de finalizar la nota, Marconetto vuelve sobre una idea que atravesó toda la conversación y que considera el mayor patrimonio que recibió de su familia: “Yo me recibí sin nada. En realidad, me recibí con un apellido, con una palabra y con una imagen que heredé de mis padres. Eso me abrió las primeras puertas. Creo que eso tiene un valor incalculable. Mis hijos también van a heredar eso y creo que es lo más importante que uno puede dejarles.


