La dermatóloga Zaida Troyano explicó cómo cuidarse del sol, qué protector elegir y cuáles son los errores más frecuentes.
Fotos: Javier Raiden
Llega el calor, aparecen las tardes al aire libre y también aumentan las horas de exposición al sol. Pero cuidarse no empieza ni termina en ponerse protector solar. La dermatóloga Zaida Troyano explicó a Otro Punto que la fotoprotección también implica elegir los horarios, usar ropa adecuada, proteger zonas que solemos olvidar y prestar atención a la radiación ultravioleta. “El sol aumenta el riesgo de cáncer de piel, tanto melanoma como no melanoma”, advirtió.
La doctora explica que, cuando hablamos de fotoprotección, la mayor parte de las personas piensa únicamente en usar protector solar, pero en realidad implica mucho más que eso. El primer paso, siempre que las actividades cotidianas lo permitan, es elegir en qué momento exponerse al sol. Troyano recomendó evitar especialmente los horarios centrales del día, aproximadamente entre las 10 y las 16, cuando la radiación suele ser más intensa.
También destacó una herramienta que muchas personas tienen al alcance de la mano: el índice ultravioleta que muestran las aplicaciones del clima de los teléfonos. La recomendación, aclaró, debe adaptarse a la realidad de cada persona. “A una persona que trabaja en el campo no le vamos a decir ‘no salgas entre las diez y las dieciséis horas’, porque es completamente imposible. En cambio, una persona que juega al tenis puede elegir hacerlo en un horario más tarde”, ejemplificó.
Además de elegir los horarios, existen medidas de protección física que pueden incorporarse fácilmente: utilizar gorra o sombrero, lentes con protección ultravioleta y ropa que cubra la piel. “Ponerte una camisa que sea fresca, de mangas largas, nos protege sin necesidad de estar llenándonos de protector solar permanentemente”, dijo.
En aquellas partes del cuerpo que quedan expuestas entra entonces en juego el fotoprotector. Hay cremas, fluidos, sprays, barras y productos con color. Según Troyano, una de las claves es encontrar aquel que resulte cómodo para cada persona. “Si damos un protector solar que es blanco, que te deja la piel blanca como un mimo, probablemente la persona no termine usándolo. Si damos un protector que prácticamente no se note o que tenga color y evitás ponerte la base de maquillaje, va a ser mucho más ameno usarlo”, explicó.
En el caso de quienes permanecen al aire libre, agregó otro punto fundamental: el protector solar debe renovarse cada dos horas. También hay sectores del cuerpo que suelen quedar olvidados. Entre ellos mencionó las orejas, el cuello y el cuero cabelludo. “Vemos un montón de cáncer de piel en orejas, más que nada en hombres que no tienen pelo que las tape”, señaló. Durante el verano también es frecuente, contó, encontrarse con personas que sufrieron quemaduras en el cuero cabelludo y luego presentan descamación.

El sol y el riesgo de cáncer de piel
Además de quemaduras o el envejecimiento de la piel, la doctora remarcó que una exposición inadecuada al sol puede tener consecuencias mucho más serias.
—¿Qué consecuencias puede traer exponernos al sol sin la protección adecuada?
—Lo más grave es el cáncer de piel. El sol aumenta el riesgo de cáncer de piel, tanto melanoma como no melanoma. La exposición solar y las quemaduras solares, ponerse rojo o tener ampollas antes de los 18 años, aumentan muchísimo el riesgo. Por eso es muy importante cuidar a los chicos.
Troyano explicó que también existe un riesgo asociado a la exposición solar acumulativa, especialmente en aquellas personas que trabajan muchas horas al aire libre o se exponen al sol de manera frecuente. Por eso recomendó incorporar el control dermatológico como parte de los cuidados habituales. “Es súper importante controlar la piel una vez al año, chequear toda la piel y que un dermatólogo te revise con un dermatoscopio”, sostuvo.
La especialista también se refirió a la información que circula en redes sociales. Consideró que existen muchos dermatólogos que utilizan esas plataformas para divulgar contenidos vinculados al cuidado de la piel, pero que al mismo tiempo hay una gran cantidad de desinformación.
“Hay muchos dermatólogos que estamos en redes y que somos súper activos, estamos todo el tiempo mostrando información, pero también hay mucha desinformación”, sostuvo. Según explicó, muchas de esas afirmaciones se basan en estudios realizados en condiciones que no representan el uso habitual de un protector solar.

¿Qué protector hay que elegir?
A la hora de elegir un protector solar también aparecen dudas como qué factor conviene usar, qué datos hay que mirar en el envase, entre otras consultas.
—¿Qué protector solar se recomienda para adultos y para niños?
—Para niños es importante que diga protector solar pediátrico. Muchas veces los protectores para adultos tienen sustancias que pueden llegar a irritar la piel de los chicos u otros componentes que ellos realmente no necesitan. Hasta los 12 años, protector solar pediátrico sí o sí. Que diga pediátrico o apto para niños.
Para los adultos, Troyano recomendó utilizar un producto con un factor de protección solar mayor a 30 y explicó que habitualmente aconseja FPS 50.
Pero el número que aparece en el envase no es lo único que hay que observar. El FPS está vinculado principalmente a la protección frente a la radiación UVB, mientras que el producto también debería indicar protección contra la radiación UVA. En los envases puede aparecer identificada con nomenclaturas como UVA, PA o PPD. En cuanto al formato, la recomendación vuelve a ser elegir el que resulte más cómodo para cada persona. Troyano señaló que el spray puede ser práctico para algunos hombres o para el cuero cabelludo, mientras que las barras también pueden resultar útiles para chicos.

Otra duda habitual aparece alrededor del maquillaje.
La dermatóloga remarcó que un protector solar con color NO es lo mismo que un maquillaje que incorpora factor de protección. “El protector solar con color sí sirve porque son filtros a los que les agregan color. Otra cosa es el maquillaje con protección solar. El maquillaje con protección solar es maquillaje, básicamente”, explicó.El problema, agregó, es que para alcanzar la protección indicada en una base de maquillaje habría que colocar una cantidad mucho mayor de la que se utiliza habitualmente. Por eso, para quienes usan base, recomienda colocar primero un protector solar y luego maquillarse.
—¿En los días nublados también hay que usar protector solar?
—Sí. La radiación UVA pasa las nubes. En días nublados también hay que usar protector solar.
Troyano explicó que la situación es diferente para una persona que permanece dentro de su casa, sin exposición directa, que para quien pasa tiempo al aire libre o en espacios donde continúa recibiendo radiación. Para orientarse, volvió a recomendar mirar el índice UV disponible en las aplicaciones del clima, especialmente durante los horarios centrales del día. Y junto con las dudas alrededor del protector solar aparece otro de los grandes mitos asociados a la exposición: la vitamina D.
“Muchos me dicen: ‘Yo tomo sol por la vitamina D’. La vitamina D se va a sintetizar lo mismo”, aseguró. La especialista explicó que no es necesario permanecer durante largos períodos bajo el sol. “Con caminar por la calle y que te dé el sol en los brazos y antebrazos quince minutos por día, con eso ya está”, señaló. Y agregó que utilizar protector solar no impide esa síntesis y que, si existe un déficit, puede suplementarse. “No es prohibir el sol. Hay gente a la que le encanta estar al aire libre. A mí me gusta mucho estar al aire libre”, expresó. La clave está en hacerlo con ciertos cuidados: elegir mejores horarios, utilizar protección física, aplicar protector solar y renovarlo cada dos horas cuando se permanece al aire libre. “Si querés estar al sol porque estás en la pileta con tus hijos, con tus amigas o con quien sea, después de las cuatro de la tarde, con protector solar y reaplicándolo, no hay ningún problema. Lo que decimos que no está bueno es acostarte a tomar sol una hora a la una de la tarde”.


