La cooperativa Codauquen trabaja en la apertura del primer café inclusivo de la ciudad. El proyecto busca generar nuevos puestos de trabajo para personas en situación de discapacidad y, al mismo tiempo, transformar una antigua casa para que sea accesible para quienes la visiten.

Hay puertas que deben ensancharse. Pisos que necesitan quedar al mismo nivel. Un baño que antes no existía y que ahora está en plena construcción. En una casa antigua en Velez Sarfield 344, la cooperativa Codauquen trabaja para transformar un espacio que, en los próximos meses, busca convertirse en Café Coda, el proyecto de un café inclusivo en Río Cuarto. El nombre fue pensado a partir de la propia cooperativa. “Codauquen” podía resultar largo o difícil de pronunciar para algunas personas, por lo que decidieron llamar al espacio Café Coda.
Mientras corre los escombros para abrir paso en la obra, Marcela Zavala, miembro de la cooperativa, muestra con ilusión cada espacio. Las reformas no son solamente una cuestión de obra. Para quienes llevan adelante el proyecto, son parte de la idea que sostiene a la cooperativa desde hace 14 años: que la inclusión no quede solamente en un discurso, sino que también pueda verse en el lugar que se construye. “Si somos una cooperativa inclusiva, es en todo el sentido de la palabra”, explica Marcela. Por eso, además de pensar en quienes van a trabajar en el café, tuvieron que pensar en quienes van a entrar por sus puertas, por ejemplo una persona en silla de ruedas, una persona mayor con un bastón o una persona no vidente.

La casa que eligieron es antigua y, justamente por eso, necesitó varias modificaciones. Más allá de las que hicieron para una mayor accesibilidad, también hay obras relacionadas con las cloacas y el agua, hasta arreglar el tanque de agua. La intención es que el espacio pueda recibir un flujo permanente de personas y funcionar como un café, con las condiciones necesarias para su actividad. Lo que inicialmente estaba pensado como un alquiler de la casona y una puesta en marcha del proyecto terminó implicando más reformas de las previstas. “En estos 14 años hemos siempre tratado de tener una coherencia entre lo que hacemos y lo que decimos”, sostiene Marcela.
Un café que busca generar trabajo
Codauquen ya tiene una cocina al lado de la Parroquia San Roque. Un viejo galpón que con esfuerzo refaccionaron hasta conseguir un espacio equipado, con todas las habilitaciones. Actualmente son diez las personas que trabajan en la cooperativa. Con la apertura del café, la intención es incorporar inicialmente entre cuatro y seis personas más, con la expectativa de que, si el proyecto crece, puedan sumarse todavía más. La generación de trabajo para personas en situación de discapacidad es uno de los objetivos centrales de la cooperativa. “Una de las razones de Codauquen es la generación de trabajo, la generación de igualdad de oportunidades respecto a ello, a la vida autónoma, a poder, bueno, tener una vida independiente que se nutre de tener un trabajo”, explica Marcela.
El centro de producción sería la cocina que ya funciona. Trasladarían hasta el lugar cada mañana todos los alimentos. La idea es que Café Coda funcione de 8 a 20. La propuesta será la de una cafetería, con desayunos, meriendas y un servicio de almuerzo rápido, pensado para quienes continúan con sus actividades y necesitan una opción sencilla. No se proyecta una cocina de platos elaborados ni un menú extenso. También existe la posibilidad de sumar otras propuestas durante el verano, como picadas, cerveza, jugos y otros productos. El lugar cuenta además con un patio que la cooperativa planea acondicionar para aprovecharlo durante esa época del año.
Un proyecto que todavía necesita recursos
La transformación de la casa requiere más recursos de los que inicialmente habían previsto. Una parte del financiamiento llegó a través de un programa de la Provincia de Córdoba, de la Secretaría de Desarrollo Humano y específicamente del área de discapacidad. Ese aporte está destinado principalmente al equipamiento y a la compra de elementos necesarios para el funcionamiento.

El resto debe conseguirse por otras vías. Marcela y sus compañeros piden la solidaridad de empresas, de vecinos. “Me da vergüenza pedir, pero yo sé que es para una buena causa, y que lo necesitamos”, dice. La cooperativa realiza campañas para recibir donaciones de empresas y particulares y también puso en marcha una rifa. El bono tiene un valor de 5.000 pesos, cuenta con tres números y será sorteado el 13 de noviembre. El primer premio es de un millón de pesos; el segundo, una bicicleta de paseo donada; y el tercero, una orden de compra en el almacén cooperativo.
“Las notas que nos han hecho han tenido muy buena repercusión, pero bueno, eso hay que traducirlo en ayudas, concretas”, plantea Marcela.
Los tiempos de los proyectos y los de las necesidades del lugar no siempre coinciden. La cooperativa presentó distintas iniciativas, pero los circuitos administrativos llevan sus propios plazos. Mientras tanto, las obras continúan y la necesidad de conseguir recursos permanece. La intención original es abrir en diciembre, para poder aprovechar las reuniones y encuentros propios de fin de año. Sin embargo, la fecha depende de cómo avancen las reformas y, especialmente, de la posibilidad de conseguir los aportes económicos que todavía necesitan. Por ahora, en Velez Sarfield 344, las paredes se tiran, los pisos se nivelan y el baño se adapta. La antigua casa empieza a cambiar para convertirse en algo diferente.
No se trata solamente de abrir un nuevo comercio. El desafío es construir un espacio en el que la inclusión esté presente desde el trabajo hasta la forma de entrar, circular y permanecer en él. “Me parece que es un proyecto por demás interesante. No solo porque estamos hablando de un nuevo espacio comercial en la ciudad, sino porque va a ser el primer café inclusivo”, resume Marcela.
NÚMERO PARA COLABORAR: 358 4308303


