Una nueva propuesta de ordenanza busca crear en Río Cuarto el programa “Un Plato Más”, una iniciativa que apunta a dar una respuesta a situaciones de vulnerabilidad alimentaria mediante la articulación entre el Municipio, comercios gastronómicos, vecinos y organizaciones sociales.
Hay mesas en las que un plato más no cambia demasiado. Y otras en las que puede significar la diferencia entre comer y no hacerlo. Desde esa realidad parte “Un Plato Más”, una propuesta de ordenanza que busca unir a vecinos, comercios, organizaciones y Municipio para que una comida pueda llegar a quien la necesita.
El proyecto es impulsado por la concejal Antonella Nalli y plantea que quienes vayan a un establecimiento adherido puedan comprar voluntariamente un menú adicional destinado a una persona que lo necesite. La iniciativa parte de una situación que, según plantea Nalli, no tiene que naturalizarse. Hay personas y familias de la ciudad que atraviesan dificultades para acceder a los alimentos. Muchos recurren a residuos para alimentarse. La propuesta busca organizar las acciones solidarias que ya existen y generar un mecanismo institucional que permita que la ayuda llegue de manera concreta y digna a quienes la necesitan.

El funcionamiento pensado es sencillo. Una persona que vaya a un restaurante, bar, hotel u otro comercio gastronómico adherido podrá adquirir, además de su propia comida, un “Menú Solidario”. Puede tratarse de un desayuno, almuerzo, merienda o cena. La diferencia con una donación informal es que ese menú ingresaría a un sistema organizado por el programa. La propuesta contempla puntos solidarios, mecanismos de distribución y comprobantes o sistemas de validación digital que permitan registrar tanto la compra como la entrega. No sería cualquier comida, sino platos con gran aporte nutricional. Según explicó Nalli a Otro Punto, no sería solamente entregar comida, sino garantizar que contemple calidad alimentaria, equilibrio nutricional y dignidad.
De esta manera, el vecino que quiera colaborar podrá hacerlo al momento de pagar su consumo, sumando voluntariamente un plato destinado a otra persona. La participación de los comercios sería voluntaria. Restaurantes, bares, hoteles y otros establecimientos podrían adherirse al programa y recibirían el reconocimiento institucional como “Comercio Solidario Adherido”, además de material informativo, cartelería y acciones de promoción.
El proyecto establece como autoridad de aplicación al Departamento Ejecutivo Municipal, a través de la Secretaría de Desarrollo Comunitario y la Subsecretaría de Comunicación y Prensa, o las áreas que en el futuro las reemplacen.
El rol municipal estaría centrado principalmente en coordinar el programa: registrar los comercios adheridos, organizar la distribución de las comidas, articular con instituciones y organizaciones sociales y desarrollar campañas de difusión y concientización.
La propuesta también contempla mecanismos que permitan realizar un seguimiento de las donaciones. La utilización de vouchers, comprobantes o herramientas de validación digital tendría como objetivo garantizar que las comidas adquiridas efectivamente lleguen a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad.
No se trata de trabajar de manera aislada. Podrán sumarse universidades, organizaciones sociales, clubes, parroquias, escuelas, centros vecinales e instituciones intermedias. Estas organizaciones podrían colaborar tanto en la difusión como en la coordinación logística y en la llegada de las prestaciones alimentarias a las personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad. Para Nalli, la intención es aprovechar y fortalecer el trabajo que diferentes instituciones ya realizan en la ciudad, en lugar de desconocerlo.

El programa tampoco estaría destinado exclusivamente a personas en situación de calle. La concejal remarcó que la problemática alimentaria alcanza a un universo más amplio de personas y familias que atraviesan situaciones de vulnerabilidad social. Uno de los primeros pasos de implementación planteados sería generar información que permita conocer con mayor precisión la dimensión de la problemática y establecer objetivos que puedan ser medidos.
La propuesta reconoce también sus propios límites. Garantizar una comida puede responder a una necesidad inmediata, pero no resuelve las causas que llevan a una persona a encontrarse en una situación de vulnerabilidad. Por eso, Nalli considera que el Municipio debe abordar otras dimensiones vinculadas con el acceso al trabajo, la vivienda, la salud, la educación, el acompañamiento social y la reconstrucción de vínculos.
“Un Plato Más” se presenta como una respuesta frente a una necesidad urgente, pero también como una herramienta para fortalecer la articulación entre distintos actores de la comunidad y generar información que permita mejorar las políticas públicas. El objetivo a largo plazo es que el programa pueda transformarse en una red solidaria permanente de Río Cuarto, con la incorporación progresiva de comercios y organizaciones.
En definitiva, se busca así que la solidaridad no dependa únicamente de iniciativas individuales o aisladas, sino que encuentre un canal institucional, organizado y transparente. Y que el plato que llega a quien lo necesita no sea entendido solamente como una ayuda, sino como el acceso digno a un derecho básico: la alimentación. El desafío será convertir esa voluntad de ayudar en una red capaz de sostenerse en el tiempo, crecer y garantizar que cada comida llegue a destino.

