La jugada, detrás del Jury
A arreglarse con lo que hay
La cabeza del Ministerio Público de la Provincia les transmitió a los fiscales de Río Cuarto esta semana que no habrá nuevos nombramientos y que la fiscalía que hoy está vacante por licencia de Fernando Moine será cubierta en forma rotativa. ¿Antes del Jury ya se sabía que los funcionarios designados para las “nuevas fiscalías” en realidad iban a reemplazar a los que fueron echados?
Director Periodístico
El efecto tembladeral que tuvo el Jury que eyectó a Javier Di Santo, a Daniel Miralles y a Luis Pizarro, sigue teniendo réplicas en los tribunales riocuartenses. La reunión que el lunes mantuvo la cabeza del Ministerio Público de la Provincia con los fiscales de Cámara y los de instrucción de esta ciudad confirmó que la Justicia local quedará resentida.
¿Por qué? Porque, de acuerdo a lo que indagó Otro Punto, el esquema que se bajó desde Córdoba implica que en Río Cuarto no habrá nuevos nombramientos y las fiscalías de instrucción “deberán arreglarse con lo que hay”.
Así, los dos funcionarios que meses atrás habían sido designados para que se hicieran cargo de las anunciadas quinta y sexta fiscalías de instrucción –Jael Yanina Arias Shocron y Luciano Matías Martínez-, en realidad ocuparán el vacío que dejó la destitución de Di Santo y de Miralles. En otras palabras, la ampliación del número de fiscalías seguirá siendo una promesa.
Con un agravante. En estos días, Pablo Javega y los flamantes fiscales tendrán que cubrir en forma rotativa –cinco días cada uno- el turno que actualmente se encuentra vacante en la fiscalía a cargo de Fernando Moine, quien se encuentra de licencia por enfermedad.
El cónclave con los fiscales riocuartenses se concretó el lunes en Córdoba. Encabezó la reunión el Fiscal General Carlos Lezcano junto a los fiscales fenerales adjuntos Alejandro Pérez Moreno, Héctor David y José Gómez Demmel; y el vocal del Tribunal Superior de Justicia Sebastián López Peña. Desde Río Cuarto viajaron los fiscales de Cámara Julio Rivero y María del Rosario Fernández López, los fiscales de instrucción, Georgina Osella (narcotráfico), Pablo Jávega, Jael Arias Shocron y Luciano Rodriguez.

La cabeza del Ministerio Público, con los fiscales riocuartenses.
Si tenían esperanzas de sumar “refuerzos” para una trinchera que quedó desmantelada, no tardaron en desengañarse. Altas fuentes tribunalicias confirmaron a este medio que lejos de planificarse incorporaciones, el mandato que bajaron desde Córdoba fue tajante: tendrán que arreglarse con lo que hay.
Si bien, las tantas veces anunciadas “quinta” y “sexta” fiscalías ya fueron autorizadas por ley, en la práctica son un cascarón vacío. Y así lo seguirán siendo hasta tanto no se avance con la designación del personal que deberá hacerse cargo.
Y para eso no hay presupuesto, deslizaron desde el Ministerio. Es que, sumar fiscalías implica aumentar sensiblemente la estructura –y los costos-, porque además de dotar a cada una de ellas del personal sería necesario crear otro juzgado de control y al menos dos defensorías más.
Con el resultado del Jury que descabezó a la Justicia de Río Cuarto, la lectura que hacen hoy en tribunales es unánime. Los dos fiscales que, en los papeles, habían sido designados para la quinta y sexta fiscalías, en realidad venían a ocupar el vacío que iban a dejar Di Santo y Miralles. ¿La condena estaba escrita de antemano?

