¿Sospechar de las víctimas? Otro capítulo de la batalla cultural
En un país donde la mayoría de las violencias de género no se denuncian, por miedo a represalias, desconfianza en la Justicia, dependencia económica, estigmatización social y la persistente revictimización institucional, avanzar con una reforma que puede desalentar aún más a quienes atraviesan estas situaciones es un retroceso con consecuencias profundas en los derechos humanos.










